
"¡Siento que estoy pariendo. Y me ha hecho doler la vida entera. Otro tiempo se avecina! -Alguien me había dicho que era mi tiempo de parto, creo que el Apóstol Edwin Ramos Zelaya-
Sí que duele, y cómo. Cuando duele la injusticia, el escozor de los errores, las heridas de las caídas, la estupidez de la ceguera, la porfía del orgullo. Todo duele, incluyendo la osadía; ser valiente, regresar al campo de batalla anhelando descansos sin ruidos.
Tengo un grito atravesado como el llanto de un niño en el pujo del Espíritu.
Me veo en la cima de Los Andes con el puño levantado y ondeando una bandera. Mis vestiduras se han lavado con la nieve y el rocío de las lágrimas que he vertido torrenciales.
No tengo miedo -nunca lo tuve-, si hasta para el equívoco hay que poner arrojo -y de eso me sobra-. pasa que no quiero herir ni desatar palabras que no podré deshacer, que una vez lanzadas, son hechas.
No tengo miedo -nunca lo tuve-, si hasta para el equívoco hay que poner arrojo -y de eso me sobra-. pasa que no quiero herir ni desatar palabras que no podré deshacer, que una vez lanzadas, son hechas.
Me exiges tanto amar que me duele la vida el amor que me pides, Señor. En esto necesito más de Ti; mi corazón se ha ensanchado, pero aún es muy breve con esta humanidad que me pesa!
¡A momentos quisiera no vivir tanto como vivo!
Qué puedo hacer; Tú me llamaste. Me he rebelado lo suficiente para saber que no quiero vivir si Tú no estás conmigo.
Me fumaría un cigarrillo y no puedo: me hiciste un tratamiento antitabaco!
Entonces, me iré a mis aposentos de intimidad y me llenaré de amores contigo. Quiero que me embriagues, me llenes de tu gozo que hace que mi rostro se vuelva translúcido, que cuando me miran los niños se sonríen y los brujos se espantan, los que tienen hambre buscan alimento y de mi boca sale la palabra precisa que viene de ti; mis ojos se hacen dulces con tu mirada, reemplazando los cristales de los míos, tan severos y profundamente preguntones. Tu risa en mi risa, que cae como cascada refrescando las amarguras del desfallecido (amo tu buen humor). Muéstrame esos secretos universales, ocultos para los doctos, que me maravillo de tu lucidez."
Lo escribí el 25 de Marzo del 2012, a eso de las 23 hrs.; cansada de mis propios errores y de querer huír de mi llamado, colapsada del amor de Dios pese a mi misma.
PALOMA TORCAZA (CHILE)
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