la cama me retiene desde sus patas;
colchón de rayas raspan mi espalda
venido del infierno, me esclaviza,
Lujuria, azufre, fuego…
Su brebaje salpica mi cuerpo,
veo sus manos son las mismas,
que untan el resto de mi piel.
Lo reconozco, los chacras se disparan,
lo abrazan, se meten en su cuerpo,
no obedecen, gimen.
Déjeme que lo ate con pañuelos rojos,
y pueda beber de su copa,
el elixir del paraíso, hasta la ultima gota
con nuestros alientos entrecortados,
espantemos la noche oscura,
sobre el árbol del bien y del mal,
veo sus manos son las mismas,
que untan el resto de mi piel.
Lo reconozco, los chacras se disparan,
lo abrazan, se meten en su cuerpo,
no obedecen, gimen.
Déjeme que lo ate con pañuelos rojos,
y pueda beber de su copa,
el elixir del paraíso, hasta la ultima gota
con nuestros alientos entrecortados,
espantemos la noche oscura,
sobre el árbol del bien y del mal,
¿No me reconoce, profesor?
Soy Eva y usted Adán.

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