miércoles, 29 de agosto de 2012

DE REGRESO




Tú me desgarras la vida.


Te llevas mis deseos, proyectos, anhelos, y haces que te los entregue todos en bandeja de plata. 

He buscado la forma de irme de ti y no puedo, sigues esperándome. 

Yo no te busqué, no te quise.

Tú viniste con promesas de amores y me cautivaste, me llenaste de perfumes excitantes; tu voz llenó mis oídos con arrullos, música celeste hasta que mis pies me deslizaron a tus brazos.

Eso buscabas, que me rinda, y sabes que todavía me niego al abandono completo porque sé que cuando lo haga no seré la misma.

¿Qué haces ahora? Parece que jugaras.

Respóndeme y dime, no calles con silencios de indiferencias aparentes; sé que estás pendiente de cada uno de mis desvaríos, de cómo he huido de ti porque no logro comprender tu manera de amarme y temo... Conoces que no soporto riendas y salto los cercos que me encierran; me gusta encabritarme sin doma y nadie ha logrado asirme.

Tú sabes que si me entrego no será a medias, no sé querer contando gotas, soy torrente que ahoga si es preciso. Emplázame la vida si tú quieres, que doy la batalla, no sé perder; qué porfía la tuya, pareciera que es peor!

Y qué hacemos ahora, dime. No avancé mucho en la huida, por más lejos que fui, sentía que estabas, y aquí entre nos., me gustó saber que te importo tanto, al nivel de volver a buscarme, así en silencio, sólo tú, para que te vea...

¿Cuál es tu propuesta? No regreses a lo callado de los amantes que esperan; dame la respuesta que estoy esperando, sabes que anoche en desespero te entregué la última carta de amores como ultimatum comprometido, porque no estoy sola y me ha dolido el reclamo de mi simiente que tampoco comprende tu forma de querer.

He vuelto para escuchar de tu boca la palabra que espero desde que te conozco. Suéltala ahora y no me iré, no querrás tenerme obligada al descontento, la frigidez espiritual de los que no te aman; no sirvo para eso.

Dila y estaré. No crucé desiertos para que no me digas que las noches se conjugan en versos de estrellas que cambiaron su rumbo a causa de lo que me das, que las constelaciones y las eras reacomodaron los signos que los adivinos quisieran leer (los he cegado con mis palabras)...

Una sola palabra y todo es diferente. ¡Aquí estaré, no me moveré hasta que me nombres!


      PALOMA TORCAZA (CHILE)

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