
Que no espere un hombre amor de mi ... Este corazón se ha secado de tanto dar sin recibir.
Hombres en mi vida, ¡sí ...! Aún recuerdo a ese primer amor que moldeó mi vida a su imagen y semejanza, adueñándose hasta de mis pensamientos y convirtiéndome en su marioneta por muchos años. Su vida en mi vida fue una sinfonía de entradas y salidas, haciendo añicos lo que con tanta pasión defendí ... Mi amor por el fue tan grande que nadé en una trilogía de amor, y al final me rendí. Al principio pensé que moría sin el, pero el tiempo fue mi mejor aliado para el olvido.
Hoy, sosegada y en paz conmigo misma, agradezco a Dios y a la vida haber salido de esa parte de mi vida; no permitiré que alguien más me lacere, e hice de mi corazón una roca impenetrable donde sólo anide la pasión.
Ya no hay juventud, sólo queda una tenue belleza que se niega a perecer, junto a una mirada serena y satisfecha por haber alcanzado un lugar especial en la vida formado por los frutos del amor y la recompensa de una profesión por vocación.
Hoy no hay amores, y si alguno toca mi puerta, le sabré devolver lo que a bien me quiera dar. Mis hijos aun continúan a mi lado y a la espera de mi primer nieto.
La soledad no es mi estado, a lo largo de la vida me he sabido rodear de familiares y amigos, que sin ser perfecta me aceptan y los acepto.
Amo mi vida, guiada por un Dios benévolo , que sin pertenecer a religión alguna, creo, me ha aceptado como su hija.
¡Mi vida continúa...!
ANA BETANCOURT (Venezuela)
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