jueves, 30 de agosto de 2012

QUE NO ESPERE UN HOMBRE



Que no espere un hombre amor de mi ... Este corazón se ha secado de tanto dar sin recibir.
Hombres en mi vida, ¡sí ...! Aún recuerdo a ese primer amor que moldeó mi vida a su imagen y semejanza, adueñándose hasta de mis pensamientos y convirtiéndome en su marioneta por muchos años. Su vida en mi vida fue una sinfonía de entradas y salidas, haciendo añicos lo que con tanta pasión defendí ... Mi amor por el fue tan grande que nadé en una trilogía de amor, y al final me rendí. Al principio pensé que moría sin el, pero el tiempo fue mi mejor aliado para el olvido.
Hoy, sosegada y en paz conmigo misma, agradezco a Dios y a la vida haber salido de esa parte de mi vida; no permitiré que alguien más me lacere, e hice de mi corazón una roca impenetrable donde sólo anide la pasión.
Ya no hay juventud, sólo queda una tenue belleza que se niega a perecer, junto a una mirada serena y satisfecha por haber alcanzado un lugar especial en la vida formado por los frutos del amor y la recompensa de una profesión por vocación.
Hoy no hay amores, y si alguno toca mi puerta, le sabré devolver lo que a bien me quiera dar. Mis hijos aun continúan a mi lado y a la espera de mi primer nieto.
La soledad no es mi estado, a lo largo de la vida me he sabido rodear de familiares y amigos, que sin ser perfecta me aceptan y los acepto.
Amo mi vida, guiada por un Dios benévolo , que sin pertenecer a religión alguna, creo, me ha aceptado como su hija.

¡Mi vida continúa...!

ANA BETANCOURT (Venezuela)

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