No buscaba nada especial; estaba usando facebook como otro sistema adicional de comunicación, y no sé cómo, porque no me dí cuenta del momento ni el por qué, comencé a prestarle atención a los comentarios de cierto amigo online al que nuncaconocí en persona.
Me hacía reír, eso me agradó; un hombre de buen humor sin dejos de amargura, cautiva. También observé sus comentarios, entre inteligencia agridulce y postura izquierdista más agresiva; muy coherente para mi.
De pronto, mi interés en internet se comenzó a centrar en la habitualidad facebookera; qué increible: me hice todo un imaginario de la persona con la que interactué en deliciosas y deseosamente interminables conversaciones de lo risible a lo grave de la vida, y entre ese cuadro, de nosotros mismos...
Me hacía reír, eso me agradó; un hombre de buen humor sin dejos de amargura, cautiva. También observé sus comentarios, entre inteligencia agridulce y postura izquierdista más agresiva; muy coherente para mi.
De pronto, mi interés en internet se comenzó a centrar en la habitualidad facebookera; qué increible: me hice todo un imaginario de la persona con la que interactué en deliciosas y deseosamente interminables conversaciones de lo risible a lo grave de la vida, y entre ese cuadro, de nosotros mismos...
Me pregunto qué será de él, si será verdad todo lo que me habló, porque sí logró penetrar la coraza de mi corazón a través de esas conversaciones de coqueteo intelectual. ¿Cómo será su rostro, su sonrisa, el brillo de su mirada? Siempre usó imágenes prestadas de internet, y no me importó; yo estaba viendo el alma que se me abría de par en par como portón que bota sus cadenas...
Qué tristeza la envidia de las colegas en el trabajo. No faltó la que me acusó de pasar más tiempo en facebook que en mis labores profesionales, y de pronto la conexión de internet fue limitada a las páginas exclusivamente laborales. Y fuera de mi horario de trabajo no tengo tiempo, debo atender a mis hijos y multiplicarme con mi esposo que trabaja adicionalmente en horas nocturnas en la academia universitaria. De todas maneras, se que fue mejor, o de lo contrario habríamos ocupado con mi marido un número más de las estadísticas de los divorciados en Chile.
Qué tristeza la envidia de las colegas en el trabajo. No faltó la que me acusó de pasar más tiempo en facebook que en mis labores profesionales, y de pronto la conexión de internet fue limitada a las páginas exclusivamente laborales. Y fuera de mi horario de trabajo no tengo tiempo, debo atender a mis hijos y multiplicarme con mi esposo que trabaja adicionalmente en horas nocturnas en la academia universitaria. De todas maneras, se que fue mejor, o de lo contrario habríamos ocupado con mi marido un número más de las estadísticas de los divorciados en Chile.
PALOMA TORCAZA

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